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La empresa española ha descubierto que el tiempo de trabajo puede ser elástico como un chicle. Y que estirarlo, encogerlo o trocearlo a conveniencia puede ayudarla a ganar dinero. Empiezan a ensayar nuevas fórmulas como la jornada intensiva, el trabajo desde casa con tecnología pagada por la empresa, los cargos compartidos o la pura destrucción de las jerarquías.
Las largas horas de presencia en el trabajo ya no son la vara de medir, porque lo que cuenta es el rendimiento del empleado. Los resultados de esta nueva política se basan en la premisa de que cuando se da mayor capacidad de decisión, autonomía y responsabilidad al trabajador, y encima éste gana tiempo para su vida privada, su motivación aumenta y la productividad sube. La clave está en unir el sueldo al rendimiento, contracorriente en un país donde es habitual invertir dos horas largas en el almuerzo, pródigo en reuniones con agenda difusa y sin conclusión, donde la noche cayó hace rato a la salida del trabajo y el tiempo en la máquina del café da de sí como para ser inmortalizada en una serie de televisión.
La organización de la producción y del trabajo es un factor que influye en los bajos niveles de productividad de España en Europa, junto a la apuesta por la innovación, el sistema educativo y de formación permanente o las infraestructuras. La productividad viene a decirnos lo rentables que son los puestos de trabajo. Es un indicador clave para saber si un país es competitivo y suele ir parejo a su nivel de vida. La paradoja española reside en que combina ser colista en productividad con ser uno de los países en que se trabaja, de media, más horas en Europa.
El vínculo entre salario y rendimiento aparece siempre al hablar de productividad.
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miércoles, 26 de marzo de 2008
martes, 18 de marzo de 2008
El arte de transformar la información y los activos intangibles en valor para nuestros clientes y nuestro personal
"Nueva" Economía, Globalización, Innovación, Gestión del Conocimiento... En realidad, lo que subyace detrás de estos términos es la búsqueda constante de soluciones para la Gestión de las Organizaciones, orientada a la creación de valor y a la competitividad sostenida en un entorno en constante cambio.
En el modelo económico basado en el conocimiento, éste tiene un claro valor diferenciador, aportando ventajas competitivas gracias a su gestión: La Gestión del Conocimiento nos hace diferentes, contribuye a que seamos una organización líder e innovadora y nos permite proveer de soluciones de negocio de alto valor a nuestros clientes.
Según la teoría económica clásica, los dos principales factores productivos son el capital y el trabajo. Sin embargo, como elemento exógeno al proceso productivo, el conocimiento ha estado siempre presente y ha posibilitado el desarrollo económico y existen dos hechos que pueden explicar la importancia adquirida por el conocimiento en los últimos años: Por un lado, las técnicas de medición están permitiendo una mejor visión del conocimiento y, por otro, las tecnologías de la información logran su difusión y distribución a través de todos los sujetos que configuran la economía.
En definitiva, todos los agentes económicos se encuentran inmersos en un proceso de transformación que significa el paso de una economía industrial a una basada en el conocimiento.
En este nuevo contexto, se hace evidente que gestionar bien los procesos que incentiven la creación, uso y difusión del conocimiento se convierte en tarea primordial para cualquier economía y empresa inmersa en un mundo en constante modificación. Surge así el concepto de la Gestión del Conocimiento entendida como "el proceso que continuamente asegura el desarrollo y aplicación de todo tipo de conocimientos pertinentes en una empresa, con objeto de mejorar su capacidad de resolución de problemas y así contribuir a la sostenibilidad de sus ventajas competitivas" (Andreu, R. y Sieber, S.) o, en otras palabras, el arte de transformar la información y los activos intangibles en un valor constante para nuestros clientes y para nuestro personal.
La Gestión del Conocimiento conlleva necesariamente un cambio de cultura, tanto en el propio seno de las organizaciones y de las personas, como de las propias estructuras del sistema económico y de mercado. Afrontar este cambio adecuadamente exige innovación, aprendizaje, adaptación y consolidar a la empresa en un proceso de innovación constante en su estructura organizativa, funcional y de procesos.
La transformación en la empresa no sería completa sin que uno de sus principales activos -las personas- asimilara el cambio exigido. El capital humano, con su capacidad de aprendizaje y de desarrollo de nuevos conocimientos, se convierte en uno de los valores diferenciadores dentro de las empresas. Por último, la orientación de las empresas y personas hacia el conocimiento permite que nuevas formas de negocios sean fácilmente asimilados por unas organizaciones vivas y flexibles.
El protagonismo del conocimiento puede explicarse por la evolución en el desarrollo de indicadores y métodos de medición, que ha contribuido a considerar al conocimiento como un nuevo input inherente al proceso productivo: El conocimiento, como cualquier otro factor de producción, puede ser producido y utilizado en la creación de otros bienes, e incluso en su propia producción, principalmente gracias a las TIC.
El modelo de empresa industrial clásica se encuentra en crisis por no dar respuesta al actual entorno económico: incremento de la competencia, mayor influencia de los clientes, ciclos de vida de los productos más cortos y cambios tecnológicos continuos y acelerados. La respuesta a este nuevo entorno supone la transfiguración de las empresas en empresas basadas en el conocimiento.
Es posible realizar una aproximación a sus características a partir de determinados rasgos diferenciadores, entre los que podemos destacar:
• Tendencia a aumentar el contenido de información en los productos.
• Mayor capacidad para introducir rápidamente cambios en el diseño de productos y procesos.
• Flexibilidad como práctica habitual en los procesos productivos.
• Especialización de los equipos permitiendo modificaciones más rápidas en los planes de producción, altísimos niveles de eficiencia en la fabricación de productos distintos, diversos modelos y volúmenes variables.
• Mayor dinamismo tecnológico gracias al cual el diseño puede integrarse al proceso productivo.
• Nuevos esquemas organizativos. La nueva organización tiende a una red integrada de los procesos con marcada énfasis en las conexiones y en los sistemas de interacción.
• Nuevo planteamiento en la gestión de los Recursos Humanos.
En definitiva, cambios en la estructura organizativa de la empresa, en la estructura funcional y en la estructura de los procesos.
En el modelo económico basado en el conocimiento, éste tiene un claro valor diferenciador, aportando ventajas competitivas gracias a su gestión: La Gestión del Conocimiento nos hace diferentes, contribuye a que seamos una organización líder e innovadora y nos permite proveer de soluciones de negocio de alto valor a nuestros clientes.
Según la teoría económica clásica, los dos principales factores productivos son el capital y el trabajo. Sin embargo, como elemento exógeno al proceso productivo, el conocimiento ha estado siempre presente y ha posibilitado el desarrollo económico y existen dos hechos que pueden explicar la importancia adquirida por el conocimiento en los últimos años: Por un lado, las técnicas de medición están permitiendo una mejor visión del conocimiento y, por otro, las tecnologías de la información logran su difusión y distribución a través de todos los sujetos que configuran la economía.
En definitiva, todos los agentes económicos se encuentran inmersos en un proceso de transformación que significa el paso de una economía industrial a una basada en el conocimiento.
En este nuevo contexto, se hace evidente que gestionar bien los procesos que incentiven la creación, uso y difusión del conocimiento se convierte en tarea primordial para cualquier economía y empresa inmersa en un mundo en constante modificación. Surge así el concepto de la Gestión del Conocimiento entendida como "el proceso que continuamente asegura el desarrollo y aplicación de todo tipo de conocimientos pertinentes en una empresa, con objeto de mejorar su capacidad de resolución de problemas y así contribuir a la sostenibilidad de sus ventajas competitivas" (Andreu, R. y Sieber, S.) o, en otras palabras, el arte de transformar la información y los activos intangibles en un valor constante para nuestros clientes y para nuestro personal.
La Gestión del Conocimiento conlleva necesariamente un cambio de cultura, tanto en el propio seno de las organizaciones y de las personas, como de las propias estructuras del sistema económico y de mercado. Afrontar este cambio adecuadamente exige innovación, aprendizaje, adaptación y consolidar a la empresa en un proceso de innovación constante en su estructura organizativa, funcional y de procesos.
La transformación en la empresa no sería completa sin que uno de sus principales activos -las personas- asimilara el cambio exigido. El capital humano, con su capacidad de aprendizaje y de desarrollo de nuevos conocimientos, se convierte en uno de los valores diferenciadores dentro de las empresas. Por último, la orientación de las empresas y personas hacia el conocimiento permite que nuevas formas de negocios sean fácilmente asimilados por unas organizaciones vivas y flexibles.
El protagonismo del conocimiento puede explicarse por la evolución en el desarrollo de indicadores y métodos de medición, que ha contribuido a considerar al conocimiento como un nuevo input inherente al proceso productivo: El conocimiento, como cualquier otro factor de producción, puede ser producido y utilizado en la creación de otros bienes, e incluso en su propia producción, principalmente gracias a las TIC.
El modelo de empresa industrial clásica se encuentra en crisis por no dar respuesta al actual entorno económico: incremento de la competencia, mayor influencia de los clientes, ciclos de vida de los productos más cortos y cambios tecnológicos continuos y acelerados. La respuesta a este nuevo entorno supone la transfiguración de las empresas en empresas basadas en el conocimiento.
Es posible realizar una aproximación a sus características a partir de determinados rasgos diferenciadores, entre los que podemos destacar:
• Tendencia a aumentar el contenido de información en los productos.
• Mayor capacidad para introducir rápidamente cambios en el diseño de productos y procesos.
• Flexibilidad como práctica habitual en los procesos productivos.
• Especialización de los equipos permitiendo modificaciones más rápidas en los planes de producción, altísimos niveles de eficiencia en la fabricación de productos distintos, diversos modelos y volúmenes variables.
• Mayor dinamismo tecnológico gracias al cual el diseño puede integrarse al proceso productivo.
• Nuevos esquemas organizativos. La nueva organización tiende a una red integrada de los procesos con marcada énfasis en las conexiones y en los sistemas de interacción.
• Nuevo planteamiento en la gestión de los Recursos Humanos.
En definitiva, cambios en la estructura organizativa de la empresa, en la estructura funcional y en la estructura de los procesos.
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lunes, 17 de marzo de 2008
COSTAMOS de MEDIA 2.405 EUROS a NUESTRAS EMPRESAS
EUROPA PRESS EFE
El coste laboral medio por trabajador y mes, incluidas las remuneraciones y las cotizaciones sociales, fue de 2.405 euros en el cuarto trimestre de 2007, un 4,1% más respecto al mismo periodo del año anterior, según ha informado el Instituto Nacional de Estadística.
De esta cantidad, el coste salarial, tanto en metálico como en especie, alcanzó los 1.807 euros, un 3,7% superior al del cuarto trimestre de 2006, mientras que el salario ordinario, es decir, sin pagos extraordinarios ni atrasados, se incrementó en un 4%.
Por su parte, el valor medio de los otros costes laborales, que incluyen las percepciones no salariales y las cotizaciones obligatorias a la Seguridad Social, fue de 597 euros. El componente más importante de los otros costes fueron las cotizaciones obligatorias a la Seguridad Social, que se incrementaron un 4,2%.
El mayor coste laboral por trabajador se registró en el sector industrial, donde las empresas pagaron 2.763 euros por empleado, un 3,4% más que en el cuarto trimestre de 2006.
Sin embargo, el incremento de este coste fue mayor para el sector de la construcción, donde los empresarios pagaron un 5,3% más por empleado respecto al año anterior, hasta los 2.397 euros.
Por otra parte, en el sector servicios se pagaron 2.313 euros, un 4,2% más, por trabajador.
En cuanto a los salarios de cada sector, el más elevado también lo registró la industria, con un salario bruto medio por trabajador y mes de 2.071 euros, un 2,8% más que en el mismo periodo de 2006, seguido por los servicios, 1.757 euros tras subir un 3,8%; y la construcción, 1.712 euros y un 5,1% más.
Durante el último trimestre de 2007, las horas trabajadas descendieron un 0,3% en la industria, un 0,8% en la construcción y un 0,2% en los servicios.
Las horas pactadas al mes de jornada laboral fueron 156,4; mientras que las horas efectivamente trabajadas fueron 133,6.
El País Vasco registró los costes laborales más altos, 2.810 euros por trabajador y mes; seguido de la Comunidad de Madrid, 2.780 euros, y Navarra, 2.640 euros. Mientras, los más bajos fueron para Extremadura, con 1.970 euros; Canarias, 1.993 euros; y Murcia, 2.077 euros.
El coste laboral medio por trabajador y mes, incluidas las remuneraciones y las cotizaciones sociales, fue de 2.405 euros en el cuarto trimestre de 2007, un 4,1% más respecto al mismo periodo del año anterior, según ha informado el Instituto Nacional de Estadística.
De esta cantidad, el coste salarial, tanto en metálico como en especie, alcanzó los 1.807 euros, un 3,7% superior al del cuarto trimestre de 2006, mientras que el salario ordinario, es decir, sin pagos extraordinarios ni atrasados, se incrementó en un 4%.
Por su parte, el valor medio de los otros costes laborales, que incluyen las percepciones no salariales y las cotizaciones obligatorias a la Seguridad Social, fue de 597 euros. El componente más importante de los otros costes fueron las cotizaciones obligatorias a la Seguridad Social, que se incrementaron un 4,2%.
El mayor coste laboral por trabajador se registró en el sector industrial, donde las empresas pagaron 2.763 euros por empleado, un 3,4% más que en el cuarto trimestre de 2006.
Sin embargo, el incremento de este coste fue mayor para el sector de la construcción, donde los empresarios pagaron un 5,3% más por empleado respecto al año anterior, hasta los 2.397 euros.
Por otra parte, en el sector servicios se pagaron 2.313 euros, un 4,2% más, por trabajador.
En cuanto a los salarios de cada sector, el más elevado también lo registró la industria, con un salario bruto medio por trabajador y mes de 2.071 euros, un 2,8% más que en el mismo periodo de 2006, seguido por los servicios, 1.757 euros tras subir un 3,8%; y la construcción, 1.712 euros y un 5,1% más.
Durante el último trimestre de 2007, las horas trabajadas descendieron un 0,3% en la industria, un 0,8% en la construcción y un 0,2% en los servicios.
Las horas pactadas al mes de jornada laboral fueron 156,4; mientras que las horas efectivamente trabajadas fueron 133,6.
El País Vasco registró los costes laborales más altos, 2.810 euros por trabajador y mes; seguido de la Comunidad de Madrid, 2.780 euros, y Navarra, 2.640 euros. Mientras, los más bajos fueron para Extremadura, con 1.970 euros; Canarias, 1.993 euros; y Murcia, 2.077 euros.
lunes, 7 de enero de 2008
Blog dedicado a la GESTIÓN de GOlive Ideas 4, S.L. >> "go for live ideas..."
Aquí publicaremos contenido acerca de GESTIÓN diáriamente actualizado.
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